domingo, 3 de diciembre de 2006

Hormigas en mi sorbete.

'Cuki'

Cuervolandia, cuervolandia, cuervolandiaaaaaa

En las tardes de Otoño cuando empieza a chispear la lluvia suelo pasear por un páramo solariego, en medio del desierto de los Monegros, el lugar me hace reflexionar sobre la futilidad del cotidiano devenir y lo absurdo de la existencia humana. Este solitario paseo realizado en un entorno tan desasosegante produce en mí una sensación equidistante entre la náusea y la risa nerviosa. Es entonces cuando llego a Cuervolandia.

Los altavoces reverberan frases ininteligibles y dentro del recinto se oyen unos sonidos chirriantes, ¿risas tal vez? La anciana taquillera se arrebuja en su rebequita y extiende con su mano enmitonada un tiquet marrón, un pase a un mundo de fantasía donde la sonrisa y la alegría está presente por doquier congelada en las caras de los pierrots y arlequines que por allí circulan.

Mi primera parada en Cuervolandia es sin duda su restaurante, snak-bar en el que un cuervo, vestido de cocinero te mira con sus ojos vidriosos y sostiene entre su ala y su garra un menú escrito en tiza, no es barato pero tampoco es caro, su especialidad es la sopa de col, las acelgas rehogadas y el jarrete hervido con guarnición de judías tubo de esas que se sirven con ese liquidillo tibio tirando a frío y que contagia su sabor a todo el plato. Para beber la inevitable zarzaparrilla y algunas bebidas refrescantes que en algún momento tuvieron gas y dejan los dientes tintados de naranja si son de corvo-frutas o de negro si es cuervo-cola.

Lo mejor de todo es que sea el plato que sea todos llevan a su lado un sobre de sirope de arce en para añadir, desde la sopa hasta los postres los deliciosos cuervoñigos a cuya textura rugosa y caliente y su color grisáceo- amarronado hacen las delicias de niños y viejos, sobre todo si se toma con sirope de arce.

Una vez lleno el estómago comienza la diversión en Cuervo, cuervo, cuervo, Landia, landia.......landia

4 comentarios:

  1. Poco o nada que replicar a las dos primeras historias.
    Pero se puede entrever ciertos traumas. No se si en el padre, el niño o el adulto. Aunque algo hay del niño que no encaja en el padre y que el adulto trata de racionalizar.
    Bueno ya estudiare mas detenidamente el problema planteado con sutiliza e inteligencia por los cuervos mayores.
    Hasta la victoria siempre

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  2. Gracias por su perspicaz visita y por haber escrito el primer cementerio (digo comentario) del blog, amigo. Ese es el espíritu.

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  3. en cuervolandia no hay hormigas...

    ¡¡ todas se las comen los cuervos !!

    (seguro que el sorbete lo compraste fuera...)

    sugerencia para la gerencia:

    no dejen que entren con comida al parque... uno cria los cuervos y luego sacarte los ojos.

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  4. Felicitaciones para Sofian y los otros gerentes.

    Un abrazo desde la Castellana Salamanca

    RAFA

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