miércoles, 26 de diciembre de 2007

Navidad en Cuervolandia

'¡¡No habría Navidad sin vuestra buena voluntad!!'


Paco el arlequín, metió su pluma en el tintero de cristal. Cogió su mandolina y sentado debajo del arbol navideño empezó a cantar su ya tradicional canción de navidad.

Navidad en Cuervolandia

¿Qué es lo que graznan al viento los cuervos?
¿Por qué ríen tanto las hienas y perros?
¿Quién hace cantar al búho en su nido?
¿Cómo croa el sapo en fa sostenido?
¿Cuál es el motivo de tanta alegría?
¿A qué tanto gozo en la estepa fría?
Una luz señala en valles y cerros
un singular parque que está en Los Monegros.
Allí todos ríen, allí todos cantan,
beben cuervofrutas de color naranja.
Los niños y padres contentos están
jugando con la nieve que es de porexpán.
El árbol este año está impresionante
su tono negruzco es hasta elegante.
Los cuervos de nuevo se han esmerado
de pardos y ocres lo han adornado
de sus ramas cuelgan regalos sorpresa
pipas de goma, algún matasuegras,
serpentinas, confetti y cuervoviseras.
Mas de repente el silencio se hizo
algo impresionante por el cielo vino,
Era Santa Claus, rojo en su trineo
venía del norte por el Pirineo
Se paró en el parque y tanto disfrutó
que quiso quedarse hasta más de las dos
Los gerentes en persona tuvieron que salir
a decirle a Santa que saliera a repartir
Felices fiestas a todos
cantad villancicos
hablad por los codos
bailad en las discos
aullad como lobos,
bebed marrasquino
Comed conejo y perdiz
Los Gerentes
os desean
Navidad
Feliz

sábado, 1 de diciembre de 2007

Relato al alimón de los gerentes - Especial Aniversario

'¿Solo una velita de cumpleaños para soplar?'

'Amado público'


¡Nuevo relato-colmena! ¡Nuevo vídeo imprescindible! ¡Nueva encuesta! ¡Nueva galería de iconos! ¡Nuevo perfil! ¡Cumplimos un añito y estamos que nos salimos! Compartir este cuervorincón con Uds. es todo un regalo para nosotros.

Además, si todo va bien, próximamente se abrirá la posibilidad de incorporar al blog relatos de gerentes en el exilio (Ustedes). ¿El espíritu de Cuervolandia enturbia sus sueños? ¿Cree que tiene algo que contar en la línea a la que les hemos malacostumbrado? Pues pronto abordaremos el tema debidamente. Pero tampoco vayan a temer por una posible escasez de ideas... Les garantizamos que aún queda mucho parque por explorar.

Todos los años, en una fecha determinada, los gerentes se reúnen enfrente de la estatua de Milli Vanilli y se ponen a reflexionar, no tienen hora prefijada, pero les gusta más por la noche, cuando todo el mundo se ha ido y se empiezan a apagar las luces del recinto; es entonces cuando cada uno enciende las velas previamente compradas en la tienda cercana y sentados a los pies, ora de Milli ora de Vanilli, comienzan sus extraños parlamentos.

- ¿Habéis oído la tercera sinfonía de Sibelius?, el cuarto movimiento es sencillamente transgresor, deberíamos comprar los derechos e intentar comercializarla como politono de teléfonos móviles.

-No, no empecemos como el año pasado, ya hemos comercializado doce acordes del Opus 84 de Mahler como bocina de coches tuneados y no ha salido nada bien... Ya leíste el informe de Cubero.

-¿Quién nos iba a decir que este año se iba a llevar Bela Bartok? Pero la idea era buena, que conste.

-Tenemos que hacer castings para el nuevo fakir mientras Pashnavi está de baja, o buscar algún otro número menos peligroso, quizá un lanzador de hortalizas... Ya lo veo, ¡¡¡rábanos!!

Todos murmuraron admiradas aprobaciones......

- Bueno, ¿tenéis pensada alguna idea para hacer el especial aniversario?

- A mí me gustó el discurso del año pasado, lo mismo cuela... Ya sabes, la gente con el tiempo se suele olvidar de las cosas.

- ¿Pero qué te crees, que nuestros clientes tragan con lo que sea? Déjate de rollos y les ponemos el de hace dos años.

- En cualquier caso, este año tenemos que ir a por todas. A todo esto, ya he pasado al departamento de desarrollo multimedia el encargo del nuevo arcipreste. Ya conocéis mi opinión sobre los intentos de injerencias eclesiásticas en el diseño de los cuervoproductos, pero creo que este no es el caso...

- El nuevo arcipreste nunca lo haría. Es un tipo muy claro a la hora de establecer condiciones.

- Además, el otro día insinuó su intención de organizar las semanas de formación para su equipo de catequistas en el cuervo-hotel. Puede ser un gran cliente.

- Está claro. Yo por si acaso le he dado línea directa con Oswaldo Salvadórez, el jefe de desarrollo multimedia, para que le transmita exactamente lo que quiere...

Todos volvieron a murmurar admiradas aprobaciones...... Pero entre las sombras de las herrumbrosas atracciones, una figura agazapada tras un cuervo de corchopán acecha en silencio, esperando el momento de darse a conocer. Ha sido paciente mucho tiempo, viendo cómo un grupo de genios visionarios hacían realidad su sueño. Ha visto crecer el parque desde que se puso la primera piedra, y lleva tanto tiempo en él, conviviendo con la esencia pura del parque, alimentándose de restos de cuervoñigos y botes semivacíos de cuervofrutas abandonados por los visitantes, que ya no recuerda su pasado en el desierto de los Monegros sin recorrer sus instalaciones en la noche. Hechizado por su magnificencia, bailando a la luz de las estrellas y las casi fundidas luces de seguridad... El parque crea criaturas que la conciencia de los seres diurnos no puede concebir. Pronto, muy pronto, llegará el momento de revelarse.

Mientras tanto, al otro lado del parque, en el departamento de desarrollo multimedia, una voz habla diligente por teléfono:

- Sí señor arcipreste, cómo no señor arcipreste, es pan comido, señor arcipreste... ya tengo a los creativos de sonido introduciendo los arreglos casiotone justo al final del aria... Sí, sí, justo cuando la soprano ensalza el vino que escurre por las barbas de Abraham... No se preocupe, déjelo de nuestras manos. Buenas noches, señor arcipreste.

Tras colgar el teléfono, pega un sorbo a su taza en forma de torre de Pisa. Es un tanto incómodo beber en una taza inclinada, pero tiene tanto encanto... tan solo hay que tratar de que no se vierta ni una gota del delicioso elixir de zarzaparrilla. Imbuido en la degustación durante unos instantes, casi olvida que han llamado a la puerta de su despacho mientras hablaba por teléfono.

- Pase, por favor.

- Señor Salvadórez, lo hemos logrado. Tenemos finalizado el proyecto. Y las primeras pruebas son un éxito: "Petanca para Play Station 3" es una realidad.

- Buen trabajo, Programador. Estoy orgulloso de usted y de su equipo. Ahora mismo llamo a la gerencia para comunicarles que lo hemos vuelto a lograr.

Salvadórez se congratula mentalmente y hace amago de coger el teléfono, pero su visión periférica le indica que la triste figurilla del Programador jefe sigue ahí, exactamente en el mismo sitio en que se desentendió de ella hace ya 4 segundos. Toca sonrisa forzada.

- ¿Algo más...?

- Mmm. Ggg.

- ¿Sí? -Si Salvadórez hubiera podido dar a su fina sonrisa tan solo un ángulo más de amplitud, se le hubiera descorsetado la piel de la cara por completo.

- Mmmasí es, otro éxito, pero... Es que ya no hay retos. Quiero decir, es otro triunfo más que añadir a una larga lista... Como que demasiado larga ya, ¿verdad? Con su abultado y monótono beneficio económico... ¿sabe lo que quiero decir?

El Sr. Salvadórez guarda silencio durante un instante, frunce los labios, vuelve a sonreír y con expresión suplicante contesta:

- No.

- Mire, déjelo, ¿vale? Quiero decir que da igual, ¿vale? Si hay que seguir haciendo esto, se hace... ¿Entiende lo que quiero decir, no?

La puerta se cierra y Salvadórez traga saliva. ¿De qué se supone que iba esto? ¿Tenía algo de lo que quejarse el jipillo pálido de barbita y pantalones colgones este? ¿Quiere más pasta el tío o qué? ¿Qué problema tiene la tripa que se le ha roto? “Puto friki, hombre por Dios. Si tiene la mesa del ordenador llena de gusanitos y tebeos chinos de esos de rol”.

Acto seguido, coge el teléfono y acciona compulsivamente el mecanismo de colgado.

- ¿Operadora? ¡Operadora! Con Gerencia. Nononono, no puedo esperar. Esto es algo para anteayer.

Mientras maldice el brevísimo fragmento musical de György Ligeti que metálica e incesantemente se repite durante su espera, su mandíbula se tensa al posar la vista sobre la torre de Pisa derrumbada sobre el suelo, a su lado: se le ha roto un trocito del borde superior.

La puerta se cierra, y en el exterior el Programador jefe escupe hacia el jardín. “Este fulano no se entera. Creamos maravilla tras maravilla sin parar, pero tanto éxito y tanto buen rollo ya aburren, no nos llenan ni a mí ni a mi equipo. ¿Petanca para la PS3? ¡Ja! ¿Cuándo nos encargarán algún trabajo realmente rompedor? Por ejemplo, si quisieran podríamos desarrollar el “Gua Wii Royal Championship”, pero nooooo. Eso no, no lo aprobarían jamás, claro. Es demasiado comercial, dirían. No es nuestro público, dirían”.

- Ggg. ¡Pues yo digo que me peto en sus gustos de marronazo! -aulló, explotando en lágrimas.

Sin embargo, parece que este osado desafío lanzado al silencio nocturno no es escuchado por nadie. ¿Por nadie? ¡No! La torturada figura que espía ladinamente desde la penumbra de los ángulos muertos de Cuervolandia, emitiendo un casi inaudible gemido al respirar, gorgotea de placer cuando piensa que al fin ha encontrado un ente insatisfecho de alguna manera con el parque (el primero en toda su historia), y que podrá utilizar su creciente rencor para tomar dulce posesión de una mente y un cuerpo algo menos débiles que los actuales. Además, utilizando la influencia que ese niñato rico ostenta en el organigrama del parque, logrará hacer de Cuervolandia en poco tiempo algo mucho más perfecto, hipnótico y obsesionante. “Nadie debería de seguir creciendo tras conocer Cuervolandia. Nadie debería dejar de perderse en sus avenidas y callejuelas gitanas. Nadie debería volver a salir nunca de la pachorra de su empalagoso hechizo. Todos me acompañarán en mi dulce condena... y jamás volveré a sentirme sola”. Sus manos enmitonadas y temblorosas -no sabría decir si de angustia o rabia- enjugan las lágrimas que resbalan desde unos ojillos sucios y oblicuos.

* * * * *

- Debo hablar urgentemente con el Sr. Arcipreste -se dirigió a Secretaría un hombre maduro y algo fondón de paso decidido.

- Lamento comunicarle que va a resultar de todo punto imposible -respondió desde detrás del mostrador una niña de mirada vivaz mientras desenvolvía un Burmar Flax-. Le insto, por otro lado, a que no desista y reitere su petición a las 13:30 horas de la próxima jornada.

- Mira, nena, no tengo tiempo para tont...

- Martes a las 17:15 horas -tachó y corrigió en una libretilla.

- Vamos a ver, ¿eh? Yo es que soy el concejal en jefe de la viceportavocía primera del...

- Miércoles a las 9:45 horas -concluyó seca y desafiante, arrancando un papel de la libreta y exhibiendo malhumorada su golosina.

- De acuerdo -espetó secamente el concejal en jefe de la viceportavocía primera del... -. De acuerdo.

Ella observó complacida cómo el hombre se sonrojaba para desaparecer por la puerta principal y, colocando la barra helada en el lapicero de las Bratz que tenía a su lado, contestó el teléfono por enésima vez ese día con un tonillo casi automático:

- Secretaría arciprestal, ¿digamé? No, por el momento solo es posible rellenar la instancia para solicitar audiencia. Ah, no, no es nuestra política enviarla, pero podrá acercarse a la Secretaría para su cumplimentación. Así es, últimamente se encuentra aún más ocupado de lo habitual. Sí... Claro, claro... Mañana a partir de las... 16:45 horas.

Por su parte, el arcipreste quería dejar claro que con él las cosas no iban a ser como con el calzonazos de su predecesor. Era mejor ir dejando todo y a todos en su sitio desde ya: que fueran captando la onda y acostumbrándose a las revolucionarias novedades que pretendía -e iba, con la ayuda de Dios- a implementar.

Para empezar, planeaba que la nueva hornada de catequistas, la primera de su cosecha, desarrollase sus aptitudes en el aislamiento del cuervohotel ubicado en medio del desierto.

Durante varias semanas, se encargaría personalmente de nutrir sus cerebros vírgenes con las enseñanzas necesarias para desarrollar en el futuro próximo sus labores del modo en que debe hacerse, y no como el arcipreste anterior, que “ni hacía ni deshacía ni pinchaba ni cortaba. ¡Un hombre sin personalidad, sin garra, sin secretaria!. Una pena” -negaba con la cabeza en la soledad de su habitáculo, lamentándose.

Cuando se irritaba así, se le daba por hablar solo, hasta el punto de que muchas veces la secretaria no pasaba por temor a interrumpir alguna conversación.

- Pero tiene buena pinta este catálogo del... ¿cómo se llama? Cuervolandia... Puede que la suite “Chorros de oro de Alsacia y Lorena” fuese un lugar al cual pudiéramos adaptarnos para iniciar las charlas con un cierto aquel de seriedad, de decencia... Sssí, ¡decidido!

¡Bzzzzz! El arcipreste pulsó, contrariado, un botón del aparatito que acababa de zumbar sobre su mesa.

- ¡AMP!

- SPC. ¿Tendría hoy a última hora de la tarde un momentito para recibir al Padre Josefo, 89 años, misionero en la Antártida, que se encuentra por aquí de paso con motivo de una peregrinación y que le tributa rendida admiración? Le sangran las rodillas -Ahora se notaba que estaba mascando un chicle.

- Athanasía... ¡¿Es que no ve que estoy ocupado?!

Volvió a apretar el botón con brusquedad y se mordió el dedo índice de la mano derecha, permaneciendo inmóvil y en silencio un buen rato.

- ¡Nadie se da cuenta de que estoy ocupado! -sollozó-.