31 de marzo de 2009

Diamantes de metacrilato


'Gran golpe en'


'Dalmacio'


Vuelvo a vagar al atardecer por los senderos de Cuervolandia como un perro sin dueño, buscando de nuevo el amor perdido, y el calor de aquellos abrazos pasionales e incendiarios. No puedo ni quiero recordar qué pasó desde que abandoné la suite y en este momento sólo sé que me encuentro cansado, y que en mi cabeza hay sólo silencio, no un silencio de paz, sino un silencio denso, un silencio insoportable, un silencio que en sí es un grito, una explosión, un Hiroshima….


Cuando camino por Cuervolandia pienso mejor, observo mejor, me siento más vivo, pero esta vez los lejanos y viejos altavoces no tienen nada que decirme, esta vez no veo poesía en el olor a pachulí de las velas amarronadas, ni en los chirridos de los tornos de entrada ni en la lentitud de la cuervonoria, ni en la mirada cómplice de las efigies de Milli y Vanilli, ni en los Pierrots, ni en Mondo Egipto, sólo ese maldito silencio.


En mi mente se barajan inconexas imágenes de todos los recuerdos de ella, la recuerdo de niña, cuando la vi por primera vez con su mandilón gris pintándose los labios de rojo con el jugo de las cerezas para parecer mayor....


Recuerdo cómo me enamoré de ella, cómo intentaba llamar su atención a través de mis poemas y canciones….


Recuerdo mi adolescencia, cuando me atreví a declararle mi amor y ella me correspondió, su hermosura, su beso, sus caricias, mi rubor...


Recuerdo también cuando la odié por primera vez, cuando por primera vez me di cuenta de que estaba sólo, que sólo yo estaba enamorado, que todo era artificio, que todo era falso, del vacío que dejó en mi cama al irse sin más, del vacío que dejó en mi corazón su ausencia, de cómo la vida sin ella me pareció una rutina descafeinada por la que yo circulaba en punto muerto….


Me acuerdo de cómo llegué a asumir su pérdida convenciéndome por un momento de que la felicidad es una vana ilusión, un diamante que refulge pero que en el fondo es falso, como de metacrilato, llegué a pensar en definitiva que la vida es como un parque de atracciones decepcionante cuyas ajadas atracciones intentan, mas no pueden, redimir nuestra angustia ni tapar nuestros vacíos....


La volví a recordar en el túnel del amor, al principio no me reconoció, intercambiamos breves palabras y ya no me acordé de por qué la odiaba, volvió a cegarme el fulgor del diamante, volví a buscarla desesperadamente, volví a encontrarla cuando lo daba todo por perdido, volvimos a besarnos, volvimos a hacer el amor, volví a creer que era posible…


Cuando me fui de la suite "Sueños bávaros" volví a la realidad terrible, volví a despertar del ensueño y fue como descubrir otra vez hormigas en el sorbete de mi vida. Con la diferencia de que ya no podré asumir nunca más la rutina tibia y sin emociones en la que estoy condenado a vivir, que no podré ya más seguir fingiendo que sigo vivo por dentro, que puedo vivir sin ella, que no echo de menos el fulgor de los brillantes, aunque estos sean de metacrilato…


Mis pasos se detienen en un cruce, dejo la mente en blanco y de repente siento una fuerza que me empuja contra el suelo; cuando me incorporo, antes de hacer balance de daños, veo una mujer que me resulta familiar pidiéndome que la ayude a levantar, al parecer me había atropellado con su monociclo…

8 de marzo de 2009

'Des ut do' - Porque se lo merecen



En Cuervolandia no somos rápidos, pero tampoco inseguros. Eso explica que, transcurrido algo más de un año desde que nos honraron con este (hasta ahora, nuestro único) galardón, hagamos justicia a esa deferencia que en su día tuvieron con nosotros -gracias de nuevo, Ana de "Gente maravillosa"- entregando gustosamente el mismo premio a otros blogs Cuervoamigos, pues al fin y al cabo tal es la naturaleza de estas distinciones.

Varios blogs podrían merecer este humilde reconocimiento y muchos otros más, pero hay dos de ellos con los que Cuervolandia se siente especialmente hermanada:

- O soño de Iliá: Delante del samovar, Oblomov filosofa en gallego (¿acaso existe otra manera?) sobre los diferentes vértices de la existencia cotidiana: los más ligeros, los ásperos, los incómodos, los muy nuestros y suyos. No elude ninguno en sus entradas, a veces descarnadas y otras emotivas; siempre muy buenas. Barnícese todo con una leve pero amarga vaharada de pesimismo y angustia vital para desembocar en uno de los más notables y minuciosos 'nosce te ipsum' que han visto estos ojos. Gracias por dejarnos conocerle y por leernos desde el principio, querido lobo estepario del macizo soviético-galaico.

- Las (increíbles) aventuras del Dr. P. Dante: Damas y caballeros, este blog debería ser de lectura recomendada en todos los institutos (o como quiera que los llamen ahora) de educación secundaria de España (o como quiera que la llamen ahora). Metaliteratura plurirreferencial que nos hace sabrosos guiños y nos descojona con su pícara pedantería: La hiperculta comedia, de gigantesca y juguetona prosa, ilustrada de modo soberbio. Ante sus autores, pluma y pincel singularmente combinados cual cadena de ácido desoxirribonucleico, nos descubrimos los cráneos a la par que agradecemos al blog de "¿Es a mí?" lo que supuso este gran descubrimiento (Alicia, un abrazo).

Ahora que hemos empezado, nos apetece mucho seguir repartiendo premios (pero para eso, es obligado recibirlos nosotros primero). Así que ya saben, sean generosos con Cuervolandia y Cuervolandia lo será con ustedes... al menos, un año y pico después.

A tod@s, gracias por estar ahí, en medio del desierto con el cielo a punto de descargar y rodeados de deslucidas barracas de feria que empiezan a cerrar sus taquillas, envueltos en un viento incómodo que impide comprender del todo los monótonos mensajes de los altavoces.

* * *

P.S.: ¿Ya han leído Cuervolandia en tagalo o hindi? ¿Aún no han divulgado este blog entre sus amigos árabes y polacos? Pues no sé a qué esperan: acudan raudos a la reciente sección "Spregen suomi?" para hacerlo o, simplemente, recréense desentrañando los traviesos matices que sin duda nos regalará la traducción comparativa de los textos. Cuando dentro de 20 años terminen de dar una conferencia en Albania y alguien del público se acerque para felicitarles por su dominio del albanés, ustedes podrán sonreir y replicar: "Aprendí su bello idioma gracias a Cuervolandia". A lo que su interlocutor responderá, asintiendo: "¡Aaaah, clarinete! Debí suponerlo... Cuánto bien ha hecho ese blog al mundo".

3 de febrero de 2009

Delirium Tremens


 'Grave mentor'

 
'Sirta, la serpiente malaya'

Extracto de "Cartas a Mis Discípulos", por Tarquino el Menor, Siglo I

Lo primero que debes saber, joven Iulius Fontinus Valerio, es que los Augures desciframos signos de la voluntad de los dioses sin previa solicitud de un Magistrado de Roma en muy contadas ocasiones. Has de aprender mucho aún sobre los graznidos de las cornejas y el vuelo de los buitres para poder establecer conclusiones acerca de asuntos manifiestamente polémicos, y sobre los que se ha solicitado consejo, no digamos para hacerlo de manera espontánea. Por eso mi primer consejo es que continúes aplicando el augurio de una manera teórica más que práctica, no solo para llegar a dominar los fundamentos, sino para no molestar demasiado a los dioses. Debes dedicar más horas de estudio a tus libros, los Rituales y los Comentarios, que tiempo atrás fueron escritos por gentes mas sabias que nosotros, ad memorian rei perpetuam, antes de lanzarte a la aventura de augurar.

Aún así, estoy dispuesto a dedicarte estas líneas para ofrecerte mi asesoramiento, y que salgas de dudas.

Según tu, las aves de esas pequeñas aldeas Sedetanas al norte de Cesaraugusta, a las que te fuiste de eremita sin permiso, creo recordar, desarrollan un vuelo casi hipnótico a la vista, equívoco en sus trayectorias y de una elegancia magistral a pesar de ser simples Cuervos. Además su graznido, sin ninguna estridencia especial, produce una musicalidad en el alma que hace quien lo oiga respire más hondo y sea capaz de percibir más fuerte el olor de la tierra seca. Pollos y gallinas se presentan siempre con gran apetito y engullen todo aquello que se les eche. Las serpientes y reptiles que has encontrado en el ese secarral miran con una sabiduría que nos hace sentirnos pequeños, a pesar de ser animales desagradables a la vista, y peligrosos al trato. En tu estudio del clima me comentas que allí el calor es a veces insoportable pero que lo normal es que esté nublado, como a punto de llover, y que algún trueno y algunas gotas se escapan, pero no termina de descargar, por lo que el ambiente, aún en campo abierto, está peremnemente enrarecido, pero los rayos que preceden a esos truenos siempre caen a la derecha de Júpiter.

Es en todos estos datos, signos de buen augurio, en los que nos comentas que un templo en honor a todas las divinidades debe construirse allí, para divertimento de ellas. Olvidas que los augurios deben realizarse en los recintos especialmente diseñados para ello, y que rara vez se producen signos fuera de dichos recintos.

Más piensa, mi joven discípulo, que los dioses ya nos han otorgado victorias aquí en Cesaraugusta, y que ni el prefecto de la Ciudad, ni el gobernador de la Tarraconensis, ni nuestro amado Emperador Cayo Julio César Octaviano Augusto, van a trasladar recursos para construir un templo, a esa zona ya dominada mientras siga habiendo disidentes en el norte de la Hispania. Los dioses nos han puesto al servicio del Imperio, no lo olvides nunca.

Regresa pronto a nuestro lado, estimado Iulius, para poder reconducir tus estudios llegar a ser un gran augur.

Tarquino El Menor, Gran Augur de Cesaraugusta

9 de enero de 2009

Gerente por un día (Nº 1): "El intercambiador de sueños"

Bajo este título genérico irán apareciendo esporádicamente los relatos de todos ustedes -que realmente son gerentes en el exilio disfrazados de personas normales- que tengan a bien enviarnos sobre Cuervolandia y las particulares sensaciones que el complejo les provoque, a la dirección de nunca: cuervosdelmundo@yahoo.es (la gerencia no puede garantizar la no publicación o extravío del material recibido)

Vale, ¿quién ha sido el gracioso que ha juntado todas las frases en una sola?

Este primer relato cuervolandés es cortesía de nuestra habitual Interruptor, a la que desde aquí congratulamos, agradecemos y agasajamos.

 
'El pacto de los lobos'
 
 'Aitáááá, Layetááá, iáiáiá'


Todo comenzó el día en que Cristóbal Salteiro presentó el boceto de su invento en Cuervolandia: Una nueva atracción consistente en una amplia pantalla plana donde quedaban reflejados los deseos más ocultos.

Ver si era viable como nueva Atracción del Parque supuso todo un reto. Al principio se ofrecieron bastantes voluntarios pero los problemas comenzaron a surgir cuando los que la probaban no reconocían como propias las imágenes que se exponían ante sus ojos: “Que no, que yo no soy así de materialista, lujurioso…”.

Al final se acabó nombrando a Bruno Estévez como Coordinador del Proyecto y se delegó en él toda responsabilidad.

La primera decisión que tomó Bruno fue llevar el experimento con mayor discreción: Sólo el conejillo de Indias de turno y él como fiel testigo tomando notas de todo lo que sucedía. Se sentía psiquiatra a veces, sacerdote en otras ocasiones y llegó a la conclusión de que aquello se parecía demasiado a una “Máquina de la Verdad” pero con mayor impacto debido a su pantalla de 80 pulgadas.

Conforme introducía más y más modificaciones Bruno optó finalmente por una solución intermedia: ¿Por qué no hacer que cuando uno se conecte no visualice sus propios sueños sino los de un desconocido y viceversa? Al fin y al cabo todos tenemos un lado más o menos indiscreto, aquello podía resultar todo un éxito.

Cristóbal se quedó bastante extrañado cuando por fin recibió la llamada de los Gerentes para ofrecerle el puesto de trabajo pero exigiéndole unas cuantas variaciones en su invento. Hizo lo que le pidieron sin hacer demasiadas preguntas porque rebosaba de ilusión por trabajar en Cuervolandia.

El día de la inauguración de la nueva Atracción “El intercambiador de sueños” se creó un gran revuelo, sin embargo Cristóbal prefirió esperar sabiendo que así tendría más repertorio de ensoñaciones en las que poder recrearse. Cuando se decidió por fin a probarla se quedó absolutamente enamorado de la preciosa mujer que ataviada con un largo abrigo gris le prometía amor eterno. Durante días no pudo quitarse su imagen de la cabeza ¿De qué mente provenía aquel fascinante rostro? ¿Existiría de verdad o alguien la había inventado? ¿Acaso era una artista o la musa de algún pintor?

A la semana siguiente Cristóbal no podía creerse la sorpresa que le aguardaba, la misteriosa mujer del televisor estaba allí mismo en carne y hueso comprando una cuervo-ficha para acceder al “Intercambiador de sueños”. Su pulso comenzó a temblar, en persona aún era más hermosa de lo que él podría haberse imaginado jamás y además aparentaba ser dulce y simpática.

Cuando la desconocida abandonó el recinto Cristóbal corrió raudo para visionar su grabación, pero al verla comenzó a llorar desconsoladamente. En lo más profundo de tan bella dama sólo había deseos de venganza y muerte. Intentó borrarla inmediatamente de su memoria, ella representaba todo lo que siempre había despreciado, pero su corazón no conseguía soltarla, le atraía hasta extremos insospechados, incluso ahora más que antes porque en su mente había comenzado a fraguarse una idea: “Puedo sacarla de ese pozo oscuro en que se encuentra, regalarla los sueños más fascinantes que registre y hacerla volar”.

Lo que Cristóbal desconocía era que no hay lugar para la luz en la oscuridad más profunda y que aquella obsesión le iba a exigir pagar un alto precio, pero ya era demasiado tarde…


Nota de la gerencia:

Posteriormente a que este relato nos fuera enviado, en un diario digital salió publicada la siguiente noticia ¿Habrá una vez más magia en Cuervolandia? That's the destiny

http://mx.news.yahoo.com/s/afp/081212/insolitas/jap__n_ciencia_televisi__n_curiosa_2

24 de diciembre de 2008

Cuervopoema navideño

'No os vayáis, os voy a contar algo más...'


Paco el arlequín coge su mandolina y comienza a declamar ante un semivacío Cuervoauditorio:

Luna, luna, luna, luna,
faro de licantropía,
sueño irreal, utopía,
acude rauda, oportuna
y haz que brote la poesía
en esta noche lobuna.

Cuervos, cuervos, cuervos,
negros, negros, negros,
vuelan, vuelan, vuelan,
sobre los Monegros.

Grajos, grajos, grajos,
vuelan bajos, bajos,
llevan en sus picos
bolas y colgajos.

Copos, copos, copos,
blancos, blancos, blancos,
cubren, cubren, cubren
simas y barrancos.

Velas, velas, velas,
ocres, pardas, negras,
lucen, lucen, lucen:
¡viva la verbena!.

Padres, madres, niños,
cantan villancicos,
ríen, ríen, ríen
a pesar del frío.

Con Milli y Vanilli
bailan las parejas
ritmos alocados
en la Nochevieja.

Gentes, gentes, gentes,
gritan sonrientes
desde todo el mundo:
¡Vivan los gerentes!

"¡Cuervo, cuervo, cuervo,
landia, landia, landia!"
claman en Laponia
y también en Gambia.

Noche, noche, noche,
buena, buena, buena,
el señor Cubero
no viene a la cena.

¡Niños, niños, niños,
que eso no os dé pena!
Está haciendo cuentas,
tal es su condena.

Todos los gerentes
desde el snack-bar
os desean nuevamente
una feliz Navidad.

1 de diciembre de 2008

Especial 2º aniversario


   'Año 1'

 'Año 2'

Felíz Felíz Cuervodíaaaa

Como ya viene siendo tradición los gerentes alimonamos un nuevo relato a tres bandas sin saber cada cual lo que escribe su prójimo, este relato se irá actualizando a lo largo del día de hoy, permanezcan atentos a sus pantallas, ¡Que suene la música, comienza el pasotriple!!!!!

Primera parte:

Acurrucado en el ajedrezado suelo de su estancia, Paco el Arlequín miraba una y otra vez su diario, mientras se concentraba en los últimos versos de sú última obra, una Silva romántica titulada "Los Repollos También Tienen Corazón".

Meditando acerca de palabras que rimen con licantropía, bebió otro sorbo de su sol y sombra. Inmediatamente recordó que ya hacía tres años que trabajaba en Cuervolandia, de cómo llegó vestido de arlequín, y nadie lo miró con extrañeza, de la sonrisa amable del Sr. Cubero dándole a firmar un contrato que si bien no era del todo satisfactorio en lo económico, sí lo era en sus posibilidades de promoción, y además ¿Quién podría negarse a firmar un contrato realizado en pergamino y sellado con lacre beige? Hasta en eso tenían estilo los gerentes.

¡Tres años ya!, Tres años, siendo el rapsoda de Cuervolandia, haciendo reír y llorar a los niños y padres, y lo que queda aún.... Paco cogió su mandolina y pensó ....Utopía.


Segunda parte:

Julito Fontevalero estaba nervioso. Estaban a punto de publicarse las listas definitivas de aprobados de las oposiciones al puesto de registrador/cuidador de aves raras del territorio de Los Monegros. Para él era todo un reto. Despues de haberse dedicado a estudiar muchas horas, y de haber hecho un examen del cual no sabía predecir el resultado, necesitaba un respiro. Pero desconectar era dificil. Por un lado su familia no dejaba de preguntarle qué tal le había ido, y por otro lado su jefe en Salvemos al Mosquitero Silbador no dejaba de desanimarle con lo dificil que era y las pocas posibilidades que tenía. Tan sólo su amigo Oswaldo Salvadórez, informático en cuervolandia le animaba:

- Mira Julito... ya sabes que a mí las cosas jipis esas de las hierbitas y los pajaritos me la soplan. ¿ecología se llama?, ¡eso! Pero yo se que es tu pasión. Además... piénsalo así: si no apruebas no pierdes nada. Te vuelves a presentar al año que viene. Yo te puedo recomendar para Cuervolandia. Seguro que hay algo que tu puedas hacer. Siempre hay curro en el equipo de programación. Mírame a mi. Empecé firmando un contrato horroroso haciendo muchísimas horas, y ganando poco. Por otro lado no pude negarme a firmar un contrato encriptado con 7 claves y redactado en C++ y Java simultáneamente. Pero ahora, de Jefe de Desarrollo Multimedia... Sin duda he progresado. Como tú podrías hacer. Sólo tendrías que aprender a programar.

- Es que a mí la programación... no se yo.

- Bueno, si no es ahí, hay multitud de atracciones en las q puedes participar. Hay una nueva... "La Casa Abandonada".

- ¿Es de terror? - dijo Julito claramente interesado.

- Que va, hombre. Es una casa... abandonada. Dentro no hay nada. Ni muebles ni nada. Con sus goteras y todo. Tan sólo hay que enseñarla a los visitantes. Y el jardín ¡es todo un ecosistema! todo lleno de zarzales y el césped te llega por las rodillas...Uy, además, Cuervolandia también necesita quien dé de comer a los cuervos. Siempre hay necesidad de sustitutos por picotazos en las manos... ¡Dichosas Criaturas!

- Jo, Oswaldo, tu si que me comprendes. Eres todo un amigo.

- En cualquier caso... si apruebas, podrás decirle a tu jefe lo que le dijo Robbie Williams a los demás cuando le expulsaron del grupo ¡Take That! Eso si es estilazo...

La mano derecha de Salvadórez realizaba un gesto obsceno, que Julito decidió olvidar, puesto que reconocía la buena intención de su amigo. ¿Podría cuervolandia convertirse en su futuro profesional?


Tercera parte:

Tras los ventanales acristalados de la suite "Chorros de oro de Alsacia y Lorena" del Cuervohotel, el arcipreste observaba complacido cómo su tercera promoción de catequistas abandonaba de buena mañana el edificio para desperdigar -primero por los barrios, más tarde por todo el planeta- las semillas dogmáticas que él había sembrado en sus mentes con tanto afán.

Una bandada de cuervos pasó volando por entre el grupo de jóvenes y, vistos así desde esa altura, con sus sombreros y atuendos al viento, ni siquiera el arcipreste podría distinguir a los unos de los otros.

Atrás quedaba un cuatrimestre de intensos ejercicios espirituales, inolvidables confesiones en grupo y agotadoras sesiones de reforzamiento conductual, rodeados siempre por un sobrio lujo: grifos de oro sí, pero pensando en quienes carecen de ellos en el tercer mundo; y, desde luego, nada de diamantes entremezclados con los cubitos de hielo en el cava, pues como quedó demostrado en otras ocasiones, podían acarrear menos alegrías que disgustos.

Así, satisfecho, el arcipreste decidió pasearse por Cuervolandia adelante con las manos unidas relajadamente tras su espalda. En el embarcadero del lago artificial, asomado sobre su oxidada verja verde, se entretenía tirando piedrecitas de grava a los envases de cuervoñigos. Al volverse para continuar paseando, vio en el suelo un compact disc roto en tres pedazos. Él, que ni de pequeño recogía el dinero del suelo cuando se le caía, se descubrió a sí mismo inclinándose para meter el malogrado CD en un bolsillo. ¿Por qué lo había hecho? Algo le había obligado, algo en las débiles irisaciones desprendidas por el plástico bajo ese cielo encapotado.

Sentía que sabía lo que hacer. Acudió raudo a la cuervoestafeta de correos y, al salir, llamó por el móvil a su secretaria personal, Athanasía.

- ¿AMP?

- SPC. Te he mandado por mensajería urgente un disco de esos que giran tan rápido, despedazado. Cuando llegue esta noche al despacho, estaré muy interesado en poderlo escuchar. Te dejo ahora, que estoy muy ocupado y con el teléfono en voto de silencio.

A Athanasía se le atragantó la piruleta que estaba saboreando, pero en sus once años de vida había superado muchos retos y este, se dijo, este era tan solo otro puto desafío más. Tomó aire profundamente, descolgó el teléfono y marcó un número de 14 cifras.

- Stanislav, J'ai besoin de toi.

Las 2 de la madrugada. A esa hora bruja llegó el arcipreste a su despacho, sudado como un hisopo y presa de la ansiedad acumulada durante todo el día por escuchar el disco. Ni por un segundo dudó de que estaría disponible para su perfecta audición. Encendió la luz. Sobre la mesa, un sobre con algo escrito le aguardaba. En él podía leerse: "Nada es imposible con la fe requerida y la secretaria apropiada. Hasta mañana a las ocho". Parecía escrito con sangre, pero descartó esa posibilidad debido a la longitud de la frase; seguramente se trataba de lápiz de labios. En cualquier caso, no iba a invertir ni un momento de su preciado tiempo en comprobarlo. En el interior encontró el disco original exquisitamente recompuesto, acompañado de otro resplandeciente y nuevo, etiquetado como "Flamante copia restaurada". Inquieto, marcó el número de Athanasía.

- AMP. Oiga, Athanasía, la flamante copia restaurada no significará que ha escuchado usted el contenido del disco antes que yo mismo... ¿verdad?

- SPC... No... no lo sign...

- ¡Sísísísí!. Es suficiente.

Cortó la llamada y pensó: "Perfecto". Relamiéndose los labios agrietados por el viento del desierto, introdujo el CD recompuesto en la cadena musical y pronto los ojos casi se le salieron de las órbitas. Comenzó a gemir de felicidad, pues había reconocido aquella música que formaba parte de su infancia, aquella que tantas veces había tarareado a lo largo de toda su vida, una que asociaba a olores que sólo, a veces, se le presentaban en sueños; una melodía que había, en vano, tratado de conseguir por todos los medios posibles y nadie conocía, nadie recordaba, de la que en ningún lugar había encontrado datos o referencias... tan solo en su mente infantil. Se trataba, sí, de la banda sonora de una radionovela croata que su madre (en paz descanse) seguía cuando era joven, mientras regaba las plantas del balconcillo de la casa que le había visto nacer. Era maravilloso, una experiencia mística que hacía hervir su cerebro. Las emociones se agolpaban en su pecho y sus neuronas brillaban y  bailaban, pero en una fracción de segundo, todo cesó abruptamente.

En efecto: había interrumpido voluntariamente la reproducción de esa milagrosa banda sonora cuyo autor e intérpretes jamás conocería. Jadeando con el tembloroso CD en la mano, se vio reflejado en su superficie como un demente. Tal vez lo era, pero no estaba dispuesto a dejarse vencer por el demonio del vicio que lo poseía, por un lado, ni deseaba deber favores a ningún dios, por otro. Rompió de nuevo el CD y se lo dejó en un sobre a la secretaria encima de su mesa. Escribió en él: "Elimínese por inútil". Cerró el despacho, corrió como un descosido por las calles solitarias de la ciudad hasta el puente, y la flamante copia restaurada la tiró al río.

Al día siguiente, se despertó a las ocho y tres minutos profundamente arrepentido. Llamó desesperado a Athanasía, pero ella ya lo había eliminado a las ocho "según sus instrucciones". Gritó "¡nooo!" hasta quedarse afónico y buceó por el río hasta acabar hospitalizado por neumonía aguda, maldiciéndose todas las noches en su cama a partir de entonces. Finalmente, fue a confesarse. Tras contarle la historia al sacerdote que le escuchaba atenta y contristadamente, éste le preguntó:

- Hermano... ¿Cuál es entonces, a tu juicio, la moraleja de esta historia?

Contestar le llevó poco tiempo:

- Sólo tengo claro que los visitantes de Cuervolandia cuentan con un gusto exquisito... pues sus desperdicios, Padre, son nuestras epifanías.

6 de noviembre de 2008

El segundo gerente. Chapter two

  
 
 'Sinalagma' 
 
  'Somos legión'


Bueno, ya va siendo hora de que les comente el segundo hecho que impactó mi vida. Lejos quedan ya los años de mi loca juventud en Alemania, el resto de mi existencia discurrió en un eterno devenir de diferentes actividades, asumiendo (que no aceptando) que me había tocado vivir en un mundo de imperialismo y capital al que por narices hube de adaptarme.

Así acabé viviendo la vida de artista, quizá la única que merece ser vivida, continué componiendo canciones para músicos pop que como dice la propia palabra se elevaban al cielo, hacían “pop” y se desvanecían (Nick Kamen, Glenn Medeiros, Richard Marx, Transvision Vamp….)  Fueron tantos los desaparecidos del Pop que ya ni les aburro con la lista.

Un día me levanté y me di cuenta que había perdido la inspiración, al principio pensé que era flor de un día, recurrí a todos los trucos de la profesión, me encerré en un hotel durante meses, viajé a lugares exóticos, me empleé en subtrabajos como Bukowski, pero ni con esas. Además yo no podía recurrir al plagio y al trabajo de los demás como hicieron y hacen los escritores y artistas de éxito, porque yo era un escritor inexistente, eran los demás quienes utilizaban y plagiaban mi obra.

Por primera vez en mi vida empecé a desesperarme, no por el dinero que nunca me importó, sino por la pérdida de mi esencia, teóricamente no tenía problemas, podría vivir holgadamente de los royalties de mis canciones... Sin embargo, me faltaba algo.

Fue mi psiquiatra, el Dr. Lupiáñez, quien me propuso un curioso ejercicio: consistía en adentrarme en un entorno donde no hubiera nada, despojarme de todas mis cosas materiales y allí, sólo en medio de la nada, intentar encontrarme a mí mismo.

Así, una plomiza tarde de domingo me acerqué al desierto más cercano, me despojé de mis ropas, de mi cartera, de mi DNI, conté 10.000 pasos y al fin llegué a un punto que a pesar de estar en medio del desierto parecía estar nublado, de esos días como que no sabes si abrir o no el paraguas, con esa clase de tiempo destemplado en el que no hace frío para ponerse una chaqueta, pero tampoco hace calor... Me di cuenta de que estaba a punto de vivir el segundo hecho trascendental que jalonaría mi vida, y efectivamente, allí estaba el Cuervo……

-¿Te has encontrado ya? -Me preguntó-.

-No,… No lo sé -contesté espantado…- ¿Quién eres tú?

-Construirás un parque de atracciones.

-¿Pero, pero…?

-Ni pero, ni Mero. Craaaaak!!!!! (graznó furioso y se echó a volar)

En seguida me di cuenta de que eso no había sido un espejismo ni una visión, que ese lugar era yo mismo, y que había otras personas que también eran ese lugar, tenía que encontrarlas y hacer que ese sitio fuera lo más agradable posible, ese fue el mensaje del cuervo.

El resto de la historia es simple, junto con los demás gerentes hemos creado este lugar como faro para los que sienten Cuervolandia, para los que son Cuervolandia.

Y tú,.... ¿Eres Cuervolandia?
Visite los cuervocines
Por fin un ciclo de cine tártaro sin subtítulos!!!!!
Altramuces y pastillas de potasio por sólo una cuervoficha

29 de septiembre de 2008

La cámara antigravitatoria de Cuervolandia



'El último viaje de Schumpeter'

'Susuna'


Don Eloy Buján estaba contento: a su avanzada edad, el trabajo como operario y técnico de mantenimiento que durante años venía realizando en Cuervolandia, se ajustaba perfectamente a su vida y circunstancias. Siempre lo había dicho y por ello se sentía muy agradecido.


Ese día, como todos los demás, se dirigió bien temprano a la caseta de máquinas disimulada tras una puerta en la fachada de esa, entendía él, prodigiosa atracción. Casi no se notaba la cerradura si no se conocía su punto exacto de ubicación: bajo la entrepierna del astronauta que, dibujado sobre un fondo negro estrellado, saludaba a los clientes con una congelada ingenuidad y el casco bajo el brazo. Pues bien, en esa estrellita metió D. Eloy su llave cerrando tras de sí.

Todavía se acordaba de la primera vez que desempeñó su tarea, poco después de que uno de los gerentes comprase de ganga el dispositivo clave de la barraca a un buhonero que transitaba por el desierto con su carro de cachivaches tirado por un borrico.

— Se lo dejamos muy bien de precio, ¿eh? Nos quita usted un peso de encima, se lo confieso, que si no, no… ¿eh? Tan solo le haría falta una limpieza y puesta a punto. Ah, y tome… A ver dónde la he metido… Espere. Por aquí andaba… Ahí está, debajo de estas planchas de hierro. No la pierda, ¿eh? Que si no… ¡Jo! ¡Jo! ¡A ver quién lo pone en marcha! Oiga, ¿puede darnos un vaso y un cubo de agua?

Aspirando el olor a aceite industrial, encendió las luces verdes del angosto pasillo para dirigirse sin demora al motor principal del ingenio. Con los guantes enfundados, giró y giró el mecanismo hasta ser visitado por un ligero sudor, momento en que, como de costumbre, empezó a escucharse el zumbido de la maquinaria. Pausa y giros, una y otra vez. Se trataba de un ritual bien conocido, un baile cuyos pasos y ritmos ya dominaba a la perfección. Una última y más penosa vuelta, palancazo y… ya estaba por hoy. Satisfecho, secó su frente, apagó la luz y enfiló hacia el snack-bar a enchufarse un carajillo. El médico se lo había dicho con la analítica en la mano: “Eloy, estás hecho un toro”. Él sonreía al recordarlo, pues creía saber por qué.

Flotando a 6 metros de altura en esa cámara hueca cuadrangular coronada por una cúpula, Florentino Muñoz se preparaba para ser astronauta. Pero de los de verdad. Iba allí todos los días a entrenarse. Así, cuando las dificultades del paseo espacial no entrañaran secretos para él, se presentaría a las pruebas de la NASA, o la ESA, o como se llame, y arrasaría con los demás candidatos. Entraba siempre a primera hora, antes de que el lugar se llenase de incómodos aficionados que solo iban allí para divertirse y molestar, con sus chillidos, risitas y torpezas. Él se esforzaba por hacer como que no los veía, labor harto difícil, pero aceptaba la situación como otra faceta de un entrenamiento en el que no sólo se cultivaba el equilibrio y la aptitud espacial, sino también el poder de la mente a través de la concentración.
Una vez detectó a una chica que demostraba una gran habilidad; cuando volvió a entrar a la cámara por segunda vez junto a él, supo sin duda que se trataba de una rival. No paró hasta arreglárselas para machacarle una mano de un pisotón.

Carlitos Santalla tuvo miedo la primera vez que entró en la cámara con su padre. Ahora, en cambio, era una lata, pensaba él, que no permitiesen pasar a los niños sin un mayor que los acompañase. Cuando le pilló el truco, se impulsaba levemente con los pies desde lo alto de la cúpula y veía acercarse con lentitud el suelo de madera listado a su nariz . Si tenía la suerte de que nadie se interpusiera en su camino, justo antes de besar la parte de abajo (que a veces parecía la de arriba, según le dictaban sus sentidos), soplaba con fuerza para quedar suspendido como un jamón a ras de suelo, si bien solía encontrarse reemprendiendo el viaje exactamente en sentido inverso al inicial… hasta que el tiempo se agotaba y, a cámara lenta, volvía a ascender (no, descender) sintiendo como si le pusieran encima un peso invisible cada vez más odioso. El lastre de su propio cuerpo, de su sangre que, como plomo líquido, volvía a dotarlo de mortalidad y vulnerabilidad. Volvía a ser normal.

Pero la mayoría de los chavales solo deseaban hacer diabluras y cabriolas imposibles con sus cuerpos tras un vacilante, maravillado período de adaptación que podía durar de 2 a 3 minutos. Qué divertido era soltar bolitas de salivillas y reencontrárselas, o perseguirlas y volverlas a engullir las primeras veces, hasta que te percatabas de que no eras el único divirtiéndose por allí; o girar sobre ti mismo como los chinos del trampolín esos de la tele; y fijarse en los pelos de las niñas era divertido y espectacular, como al principio de las películas de James Bond o cuando están debajo del agua, y también es mala suerte que ninguna llevase falda.

Tampoco faltaban las parejitas de enamorados, o eso creían ellos —reflexionaba Eloy, felizmente casado, rematando su vermut—, quienes empezaban cogiéndose de la mano o con unos cándidos besitos y, con tanta levedad, parecía que les acababa pesando la ropa. Como el caso de aquellas dos muchachas que, a lo tonto a lo tonto, le habían obligado a activar la palanca de gravedad antes de tiempo... algo menos gradualmente de lo planeado. Sí, tal vez se le fue la mano pasando de gravedad 0 a G +1,5 de sopetón, pero en su disculpa ante los gerentes fue valorado su lógico nerviosismo y, en fin, que hay cosas queeee… en una atracción familiaaar…

A consecuencia de incidentes relativamente frecuentes como aquel, durante un tiempo se decidió forrar el suelo con un blando y grueso revestimiento rojo. Sin embargo, no tuvo éxito: la gente se quejó, les parecía inapropiado y hacía que se sintieran incómodos, embaucados de alguna extraña manera que en las hojas de reclamaciones no acertaban a precisar, por más que se alegasen motivos de seguridad por parte de la gerencia. Finalmente, el mullido tejido se retiró y una nueva sala de Mondo Egypto fue inaugurada.

No obstante, los momentos más satisfactorios que vivió en el parque se los regalaban, una vez cada tres meses, los discapacitados de un colegio: venían en bus con sus sillas de ruedas, sus muletas, sus hierros, y después volaban como pájaros y sonreían, cómo sonreían. Él los dejaba disfrutar durante más tiempo del establecido, con la vista alegremente fija en los cristales. “¡¡Mira, profe!! ¡¡Mira, mamá!! ¡Mira, mira!”.

Después, para rematar tanta maravilla, con las miradas aún encendidas, la gerencia les invitaba a un Cuervofrutas que manchaba sus dientes para el resto del día, como indeleble impronta de felicidad.

Eloy salió del snack-bar pensando en el futuro. A él le encantaría que se recogieran las cuervofichas de la atracción en el aire, o que esos niños con dificultades pudieran encontrarse con mascotas en la cámara. Había pensado incluso en un habitáculo anexo especial para que los enamorados y enamoradas se entendiesen durante más tiempo (abonando un número mayor de cuervofichas, claro está) sin escandalizar ni ser interrumpidos, o en la instalación de un dispositivo especial de limpieza que absorbiera los líquidos indeseados o esporádicas vomitonas. No era ajeno a los problemas técnico-logísticos que todo ello planteaba, pero estaba seguro de que, si no él, estos avances podría llegar a verlos su sucesor.

Según llegaba a la cámara, vio que Florentino Muñoz estaba esperando la apertura de puertas impacientemente. Detrás de él, una pareja de obesos novatos manoseaba sus cuervofichas con nerviosismo. Tal vez —se dijo ahogando una sonrisa—, en esta ocasión, tuviera que llevar la palanca hacia los números negativos.

Entró en la caseta de máquinas, comprobando por última vez que la enorme llave estaba girada a tope y bien ajustada.

—Me encanta mi trabajo.

Siempre lo había dicho y por ello se sentía muy agradecido.

24 de septiembre de 2008

Tatuajes de gala


'Belloticerdo'

¿Cuántas veces ha deseado ir a un cóctel refinado, a una recepción en la embajada o a una entrevista de trabajo (con posibilidades) y no ha sabido qué tatuaje ponerse?
Los gerentes, siempre sensibles a sus tribulaciones, os obsequian una vez más, con un ramillete de elegantes sugerencias.

No dejen de visitar nuestra galería de Tatuajes de Gala.
¡¡Esta galería cuenta con el beneplácito del nuevo arcipreste!!

9 de septiembre de 2008

NO DESMENTIMOS



 'Pretinaba'

 Ante el desarrollo de los últimos acontecimientos, y dada la imposibilidad actual de demostrar lo contrario, los gerentes nos vemos obligados a comunicar que no desmentimos (ni confirmamos) que alguno de nosotros sea el padre del bebé que espera la ministra francesa de Justicia, Rachida Dati.

Dado que la totalidad de los gerentes lo negamos individualmente, pero no tenemos pruebas de que alguno de los demás gerentes no sea el progenitor, no podemos confirmar ni desmentir nada.

Creíamos necesario aclarar el asunto públicamente para evitar comentarios maliciosos.


Próxima apertura en Cuervolandia: El Salvaje Oeste. ¡Muero de ganas de visitarlo!

8 de agosto de 2008

El segundo gerente. Chapter one: Tanilli.


'¿Sabes cuánto puede tardar en ser devorada un alma?'

'Mujer de Lot' u 'Orfeo'

Cuervolandiaaaaaaaaaaa!

Iré al grano y no abundaré en detalles anodinos, tuve una infancia feliz y una adolescencia atormentada, como todos uds., supongo. Sin embargo, a diferencia de muchos de uds. mi existencia fue jalonada por dos hechos extraordinarios que han hecho de mí lo que soy. Hoy voy a hablarles del primero de ellos.

Mi historia empieza en los años 80, por aquel entonces yo atravesaba una etapa bohemia de mi vida, residía en Alemania, era poeta existencialista y hacía video arte (les pondría unas cintas, pero sólo grababa en beta). Como uds supondrán eso no me daba de comer, así que me ganaba la vida haciendo de modelo ocasional para catálogos de grandes almacenes en Dörmundt y Hannover, y haciendo de gogó, también ocasional en diversas discotecas y salas de fiestas. Era el amanecer de la música disco, Europa veía nacer y morir cada día ídolos musicales que la industria generaba y se comía como un moderno Saturno con hombreras y pelo lacado.

El mundo de los y las gogós está lleno de poetas existencialistas, y fue allí donde conocí a Fab Morvan y a Rob Pilatus, dos gigantes de la poesía anarquista y ácrata, que como todos los gigantescos poetas ácratas eran tan enormes como desconocidos. Juntos recorrimos los peores antros de Münster y Bremen, incluso un día nos fuimos a Duisburgo... ¡Salvaje Duisburgo! No teníamos un duro, pero éramos amigos, componíamos acendrados versos para remover las aborregadas conciencias pequeñoburguesas de nuestros compañeros de generación en los años del florecimiento del liberalismo Reagan-Thatcheriano.

Un día actuando de gogós un tipo nos presentó a Sabrina, una nihilista italiana fan de Rimbaud y Verlaine que venía rompiendo las pistas con un ritmo nuevo que ella daba en llamar Italopop y usando la sensualidad explícita para poner en evidencia la doble moral de las clases pudientes y provocar así la reacción feminista. En cuanto nos conoció propuso a Frank Farian, su productor, que sería el desencadenante de todo lo que vino después.

Fab, Rob y yo fuimos gogós de Sabrina, en sus primeros hits "Sexy Girl" y "Boys". Gracias a su talento y a nuestro apoyo, Sabrina triunfó primero en Europa, luego en USA. Con el dinero ganado Fab, Rob y yo pensábamos que podríamos dar difusión a nuestra poesía existencialista, denunciar el capitalismo social usando el rap y la música electrónica para llegar a los jóvenes, auténticos pulmones de la revolución... ¡Teníamos la hermosa idea de cambiar el mundo con canciones! Así nos separamos de Sabrina e iniciamos nuestro propio grupo Milli, Vanilli y Tanilli, en claro homenaje a tres líderes batusis que combatieron contra las tropas imperialistas británicas en Soweto y como claro grito antiapartheid.

El resto ya lo conocen, Farian cegó a mis amigos con el oropel de la fama y el dinero, en principio acortó el nombre del grupo, después me hizo notar que el grupo funcionaría mejor como dúo y ofreciéndome permanecer en él como compositor y letrista; cuando cambió las letras anarquistas por mensajes de amor comercial, yo ya había dejado el grupo y nuestra amistad.

En febrero de 1990 asistí a la derrota de mis ideales viendo recoger a Fab y Rob el grammy al grupo revelación. Sonrientes y posando con el premio, parecían felices de llevar una vida de playback. Como los tres líderes batusis, también perdimos ante el imperialismo occidental.

Ya saben el final de la historia. En noviembre de ese año, cuando mis amigos estaban en la cima, Farian los dejó caer, su empresa siguió ganando dinero y publicidad con el escándalo, ellos se convertirían años más tarde en un icono del pop universal... Pero a partir de ese año nuestras vidas se truncaron y mis ideales de joven romántico sufrieron una agonía ¿irreversible? Lo contaré en la segunda parte.....


Cuervolandia existe en tu corazón.

¡Disfrute en el Cuervoacuario ahora con peces marrones!

No bañarse en el estanque, las carpas pueden atacar al ser humano.

31 de julio de 2008

Se hace sabeeeeeeeeer


'¡Graa! ¡Graaa! ¡Ciaaas!'


Sí, lo estamos clavando. Era imperativo evolutivo, somos geniales. ¡¡¡En Cuervolandia iniciamos nueva sección!!!

Cuervos del Mundo estará muy muy pronto entre nosotros, y como todo en cuervolandia, sin vuestra participación no sería nada. Cuervos del Mundo nace con la vocación de ser una galería en la cual exponer las fotografías, carboncillos, pinturas al óleo, esculturas, incluso faraónicas obras arquitectónicas en la que los cuervos estén representados... Los gerentes iremos colgando las fotos de cuervos de nuestros múltiples viajes por el ancho mundo, pero si vosotros, maravillosa clientela, deseáis que alguna foto (u otra obra plástica) de algún cuervo esté expuesta, no dudéis en enviárnosla... Sin vosotras y vosotros cuervolandia no existe. Hacéis cuervolandia, porque cuervolandia existe en vuestros corazones.

21 de julio de 2008

Tributo a The Clash


'Ceni-0'

'¡¡ Shudastéeeeeei_Marciaaaaaaall !!'


I.- La pasión de Julito Fontevalero por la ecología le llevó a convertirse en el más joven administrativo que la ONG SALVEMOS AL MOSQUITERO SILBADOR hubiera conocido. No le molestaba en absoluto mecanografiar interminables comunicados, archivar pesados expedientes sobre impacto ambiental o gestionar la batiburrónica agenda de sus superiores con increíble diligencia. Pero desde hace unas horas el brillo en los ojillos picarones de Julito tiene un temblor inusual. Es época de congreso dentro de Salvemos al Mosquitero Silbador y Julito está siendo amonestado por su jefe por haber firmado un manifiesto para que eliminen los componentes mas sintéticos de los piensos para cuervos. "No dudamos de su buena voluntad al firmar, ni del valioso mensaje que el manifiesto dice defender, pero este manifiesto lo promueve el sector crítico de nuestra ONG, y no es más que fachada propagandística de cara al congreso. Los ánimos están muy cargados. Los gurús se ponen nerviosos y es posible que rueden cabezas... Sea inteligente Sr. Fontevalero, se lo digo como jefe, como compañero y como mentor. Espero que no vuelva a repetirse". En la mente de Julito bullen cientos de reflexiones acerca de la realidad de la militancia ecologista de nuestros días, pero solo una frase se destaca sobre las demás, precedida de una intro de guitarra eléctrica "Should I Stay or Should I Go"

II.- Cuervohotel: En la Suite 215 Sueños Bávaros, mientras la luna turca ilumina levemente la colcha beige de la mesa camilla, una señorita de manos enmitonadas apura su purito Dux con sus temblorosos labios. Lo apaga en un extrañamente exquisito cenicero con forma de coche de carreras de los años 20 en cuyo fondo se escenifica la caza del zorro. Aprovecha la exhalación del humo para permitirse un desconsolado suspiro mientras trata de revivir en su mente los últimos momentos de felicidad real que ha vivido en esa misma habitación. Desea que él aparezca a rondarla, o que abra apasionadamente la puerta y le pida que se quede. Pero mientras las lágrimas resbalan por sus mejillas para ir a caer a su copa de Brandy se da cuenta de que ese momento no debe producirse nunca. Que ella está en Cuervolandia con un cometido mucho más puro que la simple pasión carnal. Se da cuenta que nunca debió quitarse su abrigo gris y de que lo mejor es que él no llegue nunca, que él dedique su amor a otra, puesto que ella debe estar preparada para lo que tiene que hacer. Las dudas amartillan su cerebro. ¿Es que no ha aprendido nada desde su infancia sobre la felicidad propia y la de los otros? o ¿Es que le asusta la misión, la revelación que debe transmitir al mundo desde esta maravilla del mundo en forma de parque de atracciones? ¿Acaso estaba buscando un compañero, un cómplice en su tarea, o por el contrario solo buscaba una excusa para retrasarse en su cometido? Dándole un sorbo a su brandy, sus dudas se resumen en forma de canción: "Should I Stay or Should I Go".

III.- En la Cola de la cuervonoria, Serafín, un infante de espera con sus padres el día de su 10º cumpleaños. Han hecho un gran esfuerzo viniendo aquí. El contar los 10.000 pasos que te traen a Cuervolandia resulta complicado a los 10 años, pero al fin lo han logrado. Su padre le sonríe y le dice "¿te has dado cuenta el sonidito que hacen los mecanismos al rozar unos con otros? Tiene un ritmo muy bailable, ¿verdad hijo?" Serafín, ya algo cansado de esperar trata de entusiasmarse, pero lo cierto es que le aprietan los zapatos y tiene unas ganas locas de hacer pis. Piensa en que justamente el conocer a gente en la cola es uno de los grandes atractivos de la cuervonoria... Busca con su mirada y justo delante, otro niño que juega con su cuervovisera a modo de tirachinas, le mira y le saca la lengua. "Este niño es tonto", piensa Serafín, mientras recuerda una canción que escuchó días atrás en el Radiola de su hermano mayor..."Chudastei ochudagou"

IV.- El Campeonato que Cuervolandia ha promovido para los usuarios de la nueva versión On-line de la petanca para la PS3 está a punto de comenzar. Salvador "sweet" Fresneda, jugador aficionado, ha reunido durante meses a un equipo de jugadores para hacerse con el campeonato. Pero en una extraña estrategia de márketing, el departamento de desarrollo multimedia ha sacado un nuevo producto a la luz. Lo último en gráficos, efectos especiales, y lucha. Con un argumento demoledor y un trasfondo histórico trabajadísimo... "Savage Kiwi Samurai, Honor y Pasión". En este juego el protagonista, un Kiwi samurai, debe rescatar a su amada, la hija del herrero, de las pinzas del malvado Bogavante Sakuro, que la ha secuestrado con el fin de extorsionar al herrero para que le fabrique armas y así invadir el Japón medieval de las frutas con su ejército de terroríficas gambas ninja. "Sweet" no puede creerselo... No puede permitirse pagar dos juegos a la vez y siente que está traicionando a sus compañeros de Petanca On-line, pero mientras trata de resistirse las ganas por teclear el número de su tarjeta de crédito para comprar Savage Kiwi, una canción suena en su disco de versiones de Alvin y las Ardillas: "Should I Stay or Should I Go"

"Siempre estoy buscando la forma de arruinar cualquier momento hermoso, y es algo tan interno que no creo que nadie se haya dado cuenta. Pero sostengo una batalla con ello desde niña". Penélope Cruz