28 de abril de 2009

Tributo a Gloria Fuertes



'Pero...'

'Era en Numancia /
al tiempo que declina'



Esa tarde de finales de abril el invierno parecía no querer abandonar los Monegros. No es que hiciese frío... más bien el sol se dejaba ver de vez en cuando entre nubarrones tormentosos que no se atrevían a descargar. Hacía fresquete, pero decenas de visitantes estaban expectantes ante una novedosa atracción: El rincón de la Poesía.

No era una atracción tal cual. No se trataba de un lugar en el que los milagros de la mecánica y la electrónica te llevasen por un recorrido vertiginoso y vibrante. Tampoco era un lugar en el que personal cualificado hiciese gala de sus dotes interpretativas. Era algo mucho más novedoso. Se trataba de un espacio en el cual los visitantes podían recitar sus poemas por turnos. Era algo interactivo, que incitaba a la creatividad y que permitía, por tan solo 10 cuervofichas marrones, convertirse por instantes en una estrella, en alguien bohemio y transgresor a la vez,... dando al mundo a conocer sus sentimientos en forma de líricas expresiones.

La idea había encantado a la gerencia, puesto que podrían dar uso a un pequeño espacio que estaba sin uso entre Mondo Egypto y el cuervorrestaurante, y los costes eran escasos: solo necesitaban un moderador/conductor, que a su vez podía encargarse de encender el micrófono y cobrar las cuervofichas. En palabras de uno de los gerentes: "¡Es genial! Con esta idea los visitantes se entretienen solos, unos a otros,...indudablemente nos elimina carga de trabajo".

Pepito Pi i Pi subió tenso al escenario. Nunca se había atrevido a reconocer su pasión por la poesía de la Generación Beat. Siempre había querido hacer crítica social, sacar al mundo de sus aletargadas mentes consumistas. Por eso sintió que esa tarde de finales de abril era su oportunidad. Se armó de valor, cogió con firmeza el micrófono y promulgó a los 4 vientos el siguiente alegato contra la pena de muerte y contra el incumplimiento de las tallas mínimas del pescado.

"Qué estupideces se dicen a veces
Sobre el reino de los peces:
Un besugo va hasta Lugo
A su examen de verdugo.
Una preciosa merluza que iba borrachuza
Le vendió la caperuza.
Un lenguado deslenguado
Va a ser su primer condenado.
La lubina Serafina
Le administró la morfina.
Un pelotón de rodaballos disparó al cantar el gallo
Para así evitar cualquier fallo.
Lanza salvas Don Siluro
Desde un estanque muy oscuro,
Qué simpática matemática,
Con su pistola automática,
Tras quitarle el seguro.
Un sable muy amable,
Comprimido lateral,
Luce hermosa, sin igual,
Su espinosa aleta dorsal
De colorido inigualable.
Qué contento vuelve el jumento
Al ministerio de fomento.
Qué alegría, noche y día,
Al llegar la policía.
¿Terminarán la autovía?
Este lindo supositorio,
os lo dedica con jolgorio
Vuestro amigo Glorio"